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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Allende la Mar Cuayada (III) La Treinta y Una.


 
Dicen que en realidad Judas no recibió treinta monedas por su trabajo, sino que la cantidad del jornal ascendia a treinta y dos. Segun uno de los apócrifos atribuidos a Mateo, estas dos monedas fueron encontradas en la túnica de su compañero cuando este pendia de su destino de cáñamo de la rama de una higuera en la Finca del Alfarero.

Hay tres versiones de como esas monedas llegaron alli. Una atribuye al apóstol un carácter emprendedor, ya que decidió invertir el dinero ganado en la compra del terreno donde se ahorcó. La otra en cambio le dota de un aspecto previsor, pues cuando arrojó las monedas ante los sacerdotes para mostrar su repudia ante las acciones que había llevado a cabo decidió quedarse dos, ya que una cosa es mostrar arrepentimiento y la otra pasar hambre. La tercera, despoja de carácter mundano a los hechos y les dota de un aspecto sobrenatural, pues aunque Judas arrojó las treinta y dos monedas de plata en la entrada del templo, ya sea por acción del de arriba o el de abajo, dos se colaron en su bolsillo. Y ya podía arrojarlas al Jordán o entregarlas por un ánfora para olvidar o pan para comer, que estas siempre volvían a él para recordarle lo que había hecho, haciendo que la culpa lo acosase y decidiese ahorcarse.

Algunos escritos adjudican al propio Mateo (pues en su evangelio parece conocer muy bién el final de Judas) el honor de bajar del árbol a su hermano y junto a otros darle sepultura en la misma finca donde fue encontrado. Las dos monedas fueron usadas para sellar sus ojos al modo romano, pero se cree que Mateo, movido por un arrebato de piedad, decidió ahorrarle el insulto a Judas y se guardó una de las monedas. Aunque otros dicen que el de abajo intervino y volvió codiciosa la mano de uno de los enterradores, el cual escamoteó la moneda y la usó para celebrar el evento en una taberna con un par de ánforas y compañía.

Lo cierto es que desde aquel dia la moneda no ha dejado de rodar y cambiar de manos, siendo objeto de robos, puñaladas y transacciones.

El aspecto de la moneda es la de un círculo de plata extremadamente gastado por el cambio de faltriquera, mostrando unas letras en latín medio borradas y el rostro irreconocible de algún emperador. En el borde tiene una profunda marca hecha a cuchillo que dicen que proviene del mismo Judas, el cual se había asegurado así de que fuese la misma moneda la que le aparecía todos los días en la túnica. Es sabido que el poseedor de la Treinta y Una puede comprar casi cualquier bién de naturaleza física con ella, ya que tan solo hace falta mostrarla para que incluso al más agarrado le brillen los ojos de codicia. Esto es una ventaja y a la vez un inconveniente, pues la moneda volverá al bolsillo o monedero del que efectuó el pago a las doce de la noche del dia siguiente, con lo cual será mejor que en ese momento se encuentre lejos, pues lo más seguro es que dentro de un tiempo se tope con la guardia civil o los hijos del afectado armados con escopetas a la puerta de su casa.

Hace tiempo la Fundación del Oso la localizó en manos de un mendigo de Toledo, el cual le había pillado el truco pronto y se había dedicado a recorrer toda la península oculto de sus acreedores. Con lo cual se dedicó a comprar solo lo necesario para sobrevivir, ya que si la pérdida es poca, igual el estafado no se tomaba la molestia de buscar venganza. Fué llevada a las instalaciones subterráneas de Covadonga, donde se cree que ahora reside cambiando de dueño continuamente mediante un sistema de sorteo periódico.

La moneda es extremadamente peligrosa, ya que se sabe que hay dos foriatus vinculados a su leyenda. Uno responde al nombre de el Oscuro Ahorcado y el otro es el Contable.

El primero ha sido descrito como un hombre de raza negra, con el rostro en tinieblas y vestido con una túnica harapienta, la cual parece hondear bajo un viento invisible. Siempre aparece pendiendo del cuello por el nudo de una gruesa cuerda hecha con lo que parecen restos de tela arrancados de su ropa. El foriatu hará acto de presencia al cabo de una semana de posesión de la Treinta y Una, mostrándose al principio colgado a lo lejos de farolas o árboles, pero a medida que pase el tiempo el Oscuro Ahorcado irá acercándose al actual dueño de la moneda, pudiendo incluso mostrarse pendiendo de una de las vigas de su dormitorio. Muchos no aguantan la angustia que parece emanar de la entidad y se acaban suicidando al cabo del año. La Treinta y Una, aunque acabe en el féretro del fallecido, siempre se las arregla para termina en las manos de otro y seguir su recorrido.

El otro foriatu es llamado el Contable. Su presencia es más esquiva que la del Ahorcado, pues no suele aparecer abiertamente. Su aspecto es la de un hombre de unos cuarenta años, de complexión delgada y de trato educado. Algunos poseedores de la treinta y una afirman haberlo visto presenciando como la plata cambia de manos, como si actuase de testigo en la transacción. Otros en cambio lo han visto... a cachos, afirmando que las manos que reciben la moneda son las del Contable, ya que no casan con la del propietario del cuerpo o el rostro de un criado que pasa casualmente a dejar los cafés resulta ser el del mentado. El caso es que este foriatu se mantiene siempre aparte y no suele establecer contacto directo, apareciendo y esfumándose justo cuando el dueño de la moneda se da cuenta de su presencia. Algunos agentes que han logrado entablar conversación con él (el cual parece responder por diversión o aburrimiento) dicen que por las escuetas réplicas y las evasivas el foriatu podría estar vinculado con el mismísimo Mammón, llevando sus libros de cuentas.

La moneda es usada por la Fundación en trabajos de carácter especial, en los cuales es necesario el uso de capital para al obtención de lo necesario  para llevar a buen término la misión. Los recursos de la organización suelen ser extremadamente controlados por el ala administrativa, con lo que la Treinta y Una permite no agotar los presupuestos. Existe la creencia que el empleo de la moneda para realizar una buena acción o ayudar a los demás, reduce en un mes la condena de Judas, con lo cual es ley no escrita (aunque la Fundación ve con malos ojos esta costumbre) el comprar varios décimos de lotería para compartir entre los agentes antes de devolver la moneda.

Existen rumores de que la Treinta y Dos también tendria poderes similares, pero al contrario que su hermana, la cual solo sirve para adquirir bienes o servicios de carácter físico, la segunda permitira comprar bienes inmateriales. Estos podrian ser lealtades o el pago de delitos de sangre. Se ignora su paradero, pero existen informes de que podrian indicar que se encontraria en manos de la Sociedad Albierich, dirigida por el propio Himmler.

En términos de juego, el poseedor de la Treinta y Una podrá pagar con ella cualquier transacción económica si la otra parte falla una tirada de Espíritu -4. La moneda volverá a su bolsillo cuando den las doce del día siguiente.

Al cabo de una semana el Oscuro Ahorcado comenzará a acosarlo, debiendo de sacar cada día un naipe de la baraja. Si la carta es una figura perteneciente al palo bastos, la angustia lo embargará y tendrá un -2 a todas las tiradas de ese día. Pasados seis meses el -2 será aplicado sacando simplemente un basto de cualquier valor. Se recomienda entregar la Treinta y Una antes de un año.


Reconstrucción del Oscuro Ahorcado según los datos aportados por los agentes.
Aspecto del Contable según algunos testimonios.






jueves, 31 de agosto de 2017

Allende la Mar Cuayada (II) los Liadores o Dedos Pintos.




De pronto me retiraron el saco de la cabeza. La vista no me sorprendió pues todas las ejecuciones eran en realidad la misma. La misma tapia de cementerio, los mismos cuerpos derrumbados en el suelo, los mismos rostros descompuestos hundidos en el barro, el olor a tripa suelta y el mismo tendal de camisas y rostros ensombrecidos empuñando las armas. A mi derecha había un paxarón, que cualquiera diría que su profesión era la de cura por los mentamientos y cagamentos que les dedicaba a los soldados. A mi izquierda el hijo de unos cabreros que pillaron ocultando parte del rebaño para que no se lo zamparan los mismos que lo iban a fusilar. A la hija no quiero saber lo que le hicieron. En el pueblo alguien toca la guitarra con ganas, intentando infructuosamente tapar el sonido de los fusiles haciendo limpieza.

Detrás del pelotón ronda un perro de pelaje negro, parecía sonreír. Hoy no me llevaras compañero.

«-¿Última voluntad?-» Pregunta aburrido y con aire funcionarial el jefe de pelotón. El chaval siguió llorando y el cura con los insultos, así que yo aprovecho para pedir algo de picadura y papel de fumar. Ante la torcedura de gesto de los soldados, los cuales ya tenían ganas de acabar la faena, les razono que ya que eramos los últimos al menos nos concediesen eso, que solo me llevaría lo que el cura tardase en recitar el Credo. Esto pareció agradarles, ya que cumplían con el último deseo y al menos harían parar la riada de improperios del cura.

El jefe me pasa papel, cerilla y un saquete, vigilando mis manos en todo momento por si intentaba una tontería. Los cojo y le echo una olida a las hojas, tenía pinta de ser canario, fruto de algún intercambio por papel en las trincheras. Le digo al cura y al chaval que empezasen con el credo mientras el pelotón se relajaba un tanto a unas diez zancadas de nosotros. Ya de paso les suelto por lo bajinín un «y espero que sepáis correr», lo cual pareció animarlos ya que el crio se sorbió las lagrimas y el cura bajó el volumen de improperios con cara sorprendido.

«Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,...» Cojo el papel, dedos pulgar y medio en la punta, doblándolo levemente, mientras sujeto el saquete con los dientes y cojo un buen pellizco de hoja.

«...que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,...» Pellizco al pliegue, con el dedo indice lo distribuyo a lo largo, cierro el saco y lo arrojo al jefe de pelotón, el cual lo coge al vuelo entre sonrisas de sus compañeros. Lengua al borde, derecha e izquierda, aprieto y retuerzo levemente las puntas para que no se abra.

«y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,...» Lo bueno de estar dos días en el calabozo es que tienes la barba tan dura que la cerilla se enciende al tercer intento. Doy la primera calada mientras una niebla baja empieza a subir por la caleya que hay al lado del cementerio, «cagun rox, vamos a disparar al bulto» dice entre risas uno del pelotón. La boca de uno de los ajusticiados se afloja y queda parcialmente abierta. El perro deja de rondar y se agazapa con aire depredador; hoy no me llevarás, pero te iras cargado al infierno.

«la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna...» de la boca del muerto surge un jirón negro, la borrina del güerco, la cual se confunde entre la niebla y se entrelaza ávida con el humo de mis caladas. El tendal de camisas se echa la culata al hombro esperando el amén que no llega, les digo al cura y al crio que corran. El chaval escapa a la izquierda, el cura a la derecha, alguien grita entre la niebla y se escucha un disparo que se hunde en el adobe de la pared.

Permanezco quieto, como si la cosa no fuese conmigo. Nueva calada, la mas profunda, la borrina entra dentro de mi pecho y la punta del cigarro brilla como el ojo de una serpiente. Los del pelotón gritan hasta que vacían sus armas.

Espero que el cura de los insultos que me mandaron rescatar valga el haber quemado la punta de un alma. Arrojo la colilla y dejo escapar al difunto, el cual se pierde entre las fauces del perro.

Echo a correr sin mirar atrás.

Le lanzo un hechizo de miedo con el ornamento de molonidad.
Nadie sabe donde apareció primeramente el arte del liado. Algunos estudios de la Fundación del Oso afirman que este saber hunde sus raíces en ritos vaqueiros y de los calderines, pero otros indican que podría provenir de un indiano que hizo fortuna en Cuba mediante el negocio del torcido y tomó parcialmente ciertos ceremoniales santeros de uno de sus empleados, adaptándolos a su cultura madre. Otros estudios lo vinculan con los ritos griegos de invocaciones a los eidolon, pues muchos Liadores tienden de forma natural a realizar pequeños ritos como mojar levemente la cabeza del cigarro en anís como ofrenda o entonar oraciones por los difuntos mientras realizan el liado. Lo cierto es que la técnica, aun joven, ha demostrado ser tremendamente útil para la lucha contra los foriatus, aunque algunos la tildan de contraproducente ya que es combatir el fuego con el fuego.

Un Liador (tambien llamado Dedos Pintos debido al color amarillento que estos adquieren) en esencia ha aprendido, ya sea mediante enseñanza o de forma instintiva, a entrelazar las almas de los muertos con las hebras del tabaco. En este tiempo de guerra la hoja es escasa, pero de muertos andamos sobrados, de los cuales muchos aceptan gustosos un pequeño placer terrenal antes de bajar o subir a donde les corresponda, aunque sea un placer de segunda mano y a través de un intermediario. A cambio el muerto ofrece parte de su esencia, haciendo que la misma realidad se retuerza como las hebras de tabaco al ser trenzadas y permitiendo al Liador desatar con sus caladas un poder que surge de la propia Mar Cuayada.


LIADOR
Ventaja: TA (Liador).
Habilidad arcana: Calada (Espíritu).
Puntos de poder: 10.
Poderes iniciales: 3.

Reglas especiales:
Tos de las que te dejan baldao: Cuando un Liador saca un uno natural en su dado de Calada (da igual lo que saque el dado salvaje), sufre un nivel de fatiga. Esta fatiga puede recuperarse descansando una hora por cada nivel perdido. Un doble uno dará como resultado un punto de Curuxa, ademas de la fatiga.
Esto lleva su tiempo: Un PJ Liador debe de “fabricar” sus hechizos antes de desatarlos, para ello gastará los puntos que desee o exija el poder, los cuales quedarán acumulados dentro del cigarrillo y no los recuperará hasta que este sea consumido. El rito del entrelazado de la hebra y el muerto lleva su tiempo, con lo que el Liador no puede desatar sus habilidades al vuelo y necesita tener sus cigarrillos preparados con anterioridad. Cada uno de ellos llevará un minuto de tiempo de fabricación por punto de poder invertido en el poder.
Compartir el humo: Un Liador puede dar sus cigarrillos a otros PJ o Extras, los cuales podrán usar el poder contenido en el al igual que el Liador. En tal caso, el nuevo usuario tirará por la habilidad de Calada del Liador original con un -2.
Recuperación: El alma del muerto partirá una vez arrojada la colilla, liberando los puntos de poder invertidos en el liado. Estos puntos se recuperarán a razón de uno por hora, preferentemente echando un cigarro.
La primera calada es la mejor: Un Liador debe de invertir un turno completo para encender el cigarrillo y hacerlo tirar con unas primeras caladas. Este ritual aposenta el espíritu dentro de su pecho a través del humo inhalado, preparando el vínculo.
Poderes disponibles: Alivio, armadura, aura dañina, barrera, captura, ceguera, chorro, confusión, conmoción, desvío, disfraz, disipación, drenaje de puntos de poder, empujón, explosión, freno, intangibilidad, invisibilidad, luz/oscuridad, marioneta, mejora/reducción de rasgo, miedo, proyectil, rapidez, sueño, velocidad.
Ornamentos: del humo blanquecino parecen surgir caras gimientes, el ascua de la punta se torna brillante, al liador lo rodea una nube de humo vaporoso que lo vuelve borroso, a un cadaver cercano le sale un humo negro de las fosas nasales,… etc.

Apañacolillas.
Requisitos: Novato, Transfondo Arcano (Liador)
Seguramente algunas veces los has visto, paisanos de ojo avizor y cabeza inclinada, que escudriñan las aceras en las cercanías de plazas y cafés en busca de colillas y cigarros a medio fumar. A muchos los mueve la necesidad debido a la escasez de tabaco, pero para un Liador lo que unos desechan para el puede ser un valioso recurso. El ansia de rapiña y desesperación tabaquera casa bien con el hambre de sustancia de los muertos, pero tiene como contrapartida que imbuye a las colillas de un aura de egoísmo.

En términos de juego, un Dedos Pintos puede ponerse a recoger colillas en un área habitada durante una media hora superando una tirada una tirada de Callejeo, la cual proporcionará 1d6 de PP por éxito. Estos Puntos de Poder serán apuntados aparte de los normales y los hechizos vinculados a ellos solo podrán ser desatados por el propio Liador.

Apurar.
El arte de los Dedos Pintos también tiene un lado oscuro del que no se suele hablar. El muerto y el Liador tienen un pacto de palabra, el alma proporciona poder y el fumador lo canaliza a cambio de que el fallecido tenga un breve atisbo de la vida. El muerto es liberado con el acto de arrojar la colilla al suelo, pero también hay otra opción y esta es el apurar el alma del tabaco hasta que de este no quede nada. Esto es una fuente de increíble poder que también conlleva un gran precio, pues las fuerzas que rondan el mundo pueden tornar los hocicos en pos del Liador.

En términos de juego alguien que apure un cigarro puede añadir un éxito automático a la tirada de Calada, antes o después de realizarla y acumulativo al resultado. Si es antes de realizarla, el Liador deberá de superar un tirada de Espiritu con un -2 o recibirá un punto de Aventado, si es despues el punto de Aventado será automático. A partir de ese momento el Dedos Pintos notará la presencia de un perro, la cual no será evidente en un principio y se incrementará a medida que gane puntos de Aventado. El perro es un can de pelaje negro como la noche que andará continuamente a su vera a varias zancadas de distancia y que solo el Liador percibirá. A partir de tres puntos al perro se le unirán varios más y la verdad será evidente, al fumador le anda rondando la Pirriría, la jauria de los muertos viene a cobrarse lo que ha tomado de su plato.

Cuando un Liador saque un uno en su dado de la habilidad Calada sufrirá un d6 de daño por cada punto de Aventado, ya que la Pirriría se le lanzará encima y lo acosará. Para un observador ajeno, la carne del Dedos Pintos presentará señales de mordeduras que parecen haber surgido de la nada.



Notas:
- La Curuxa es una puntuación de los PJ que se ve incrementada cuando entran en contacto con los foriatus, ya siendo viendolos o sufriendo su influencia. Refleja como los personajes son afectados por el incremento de la marea de la Mar Cuayada y hace que las criaturas de los mitos tengan bonificaciones contra el PJ a medida que la realidad pierda consistencia. El máximo es cuatro, momento en el que el PJ queda acuruxao. Desciende con el tiempo, exorcismos o adquiriendo temple metiendose un buen copazo.
- La Fundación del Oso ha llegado a manufacturar recientemente cajetillas de tabaco, las cuales vienen encantadas por dedos pintos contratados. El paquete es de 20, aunque hay pitilleras de cinco o diez y tienen un amplio arsenal de hechizos y efectos ideales para las misiones de alto riesgo, aunque por ahora el producto es escaso y solo se entrega a oseros de alto rango. Los cigarrillos están tratados para que la llama no llegue al filtro, con lo que no pueden ser apurados.



lunes, 21 de agosto de 2017

Allende la Mar Cuayada (I) Jugando al Savage Subastado.

No puedo dormirme en los laureles. He comenzado a vivir el sueño de vivir del rol, pero aunque esto me ha servido para mantener y engrosar mi flota de coches antiguos, ademas de ampliar una nueva ala de la mansión, no todo dura para siempre y hay que empezar a pensar en el número dos. Este ya manifesté en G+ que no corresponderia a la ambientación de Hiperborea y tendria más que ver con esta otra aventura. En la tercera entrega volveriamos a Hiperborea de nuevo con una campaña en la que se desarrollaría las reglas de gobierno de comunidades y creación de partidas Sandbox.

Para los que han leido Noche de Ratas habrán visto que la introducción narrada por Iaoch está siendo recogida por una organización llamada Fundación del Oso a partir de unas tablillas encontradas en el Monsacro. También alli se habla de una serie de incidentes que la institución parece estudiar, como por ejemplo el que llaman Diana.

En esta segunda entrega los jugadores podrán trabajar para esa organización, la cual se encarga en la lucha contra los Foriatus que surgen de la Mar Cuayada y mitigar su acción en una España convulsionada por la guerra mediante balas de punta de tejo, varas de avellano, sus propios puños o aparecidos entretejidos entre el tabaco de sus cigarrillos. Mas o menos seria un weird western afincado en la frontera asturiana.

En esta primera muestra voy a desgranar el tema de benis y su uso, lo cual al igual que Noche de Ratas cambia un poco para darle sabor al asunto.


Grupo de jugadoras típicas de Savage enfrascadas en un cruento combate.



GLOSARIO

Campo Santo. Descartes.

Cubierto. Naipe boca a abajo.

Descubierto. Naipe boca arriba mostrando el valor.

Mano. Naipes cubiertos en posesión del jugador.

Mar Cuayada. Es el hogar donde los dioses y monstruos van a refugiarse cuando el hombre deja de pronunciar sus nombres. Es el lugar a donde van a morar los cuélebres cuando sus escamas se endurecen y se trata de una gran masa de tranquilas aguas, surcada por montañas flotantes de recuerdos y con islas formadas por estratos de mitos acumulados quebrando su superficie. Cuando el tiempo del hombre se revuelve, la marea de la Mar Cuayada sube y toca el litoral, liberando así a los foriatus, los cuales invaden el mundo de los españoles de a bien. Sus costas fueron cartografiadas por Gaspar Melchor de Jovellanos durante su exilio de la corte, huida falsa ya que en realidad se encontraba en misión de Carlos IV (a todos los efectos bajo encargo de Godoy). Con la escusa de un viaje para estudiar la mineria en Galicia, Asturias, Cantabria y el Pais Vasco, Jovellanos se internó en las costas de la Mar Cuayada y lo que allí descubrió lo convenció de que el informe nunca debería de caer en manos de Godoy o el frances. Refundó en secreto la antigua orden de los Oseros, creada por Alfonso I para la lucha contra los Foriatus, aunque esta vez la orden “...no permanecerá bajo manto de rey o sotana de sacerdote.”
En términos de juego también son los naipes dispuestos encima de la mesa, tantos como número de PJ asistan a la partida.

Marea. Naipes cubiertos de la Mar Cuayada.

Monetes. Comodines.

Todos sabemos que jugar con una baraja de cartas con sus picas y diamantes es de afrancesados y poco patriotas, con lo que para esta ambientación se jugará con una desencuadernada española, con sus copas, sus oros y sus sotas de piernas recias.

Al inicio de cada sesión, el Director de Juego barajará la desencuadernada ante la atenta mirada de sus jugadores, seguidamente el asturiano de mayor edad cortará ante la vista de todos, si no hay un asturiano se mandará a alguien de fiar y de carácter noble y probado. 

Cada jugador recibirá entonces tres naipes tapados, cuyo valor desconocerá el DJ durante toda la partida aunque los jugadores podrán mostrárselos entre sí en cualquier momento para concertar estrategias.

Seguidamente el Director de Juego colocará un naipe descubierto en el centro de la mesa por cada jugador que asista a la partida. Esto formará la Mar Cuayada y tendrá algún uso durante las partidas al igual que el Destino que vimos en Noche de Ratas.

Un jugador o el DJ puede jugar en cualquier momento un naipe de su mano y depositarlo en el Campo Santo, esto tendrá un efecto igual a los benis normales, permitiendo repetir tiradas o absorber daño. También puede emparejar un naipe de su mano con otro de la Mar Cuayada, ambos naipes deberán de tener el mismo valor y el efecto será el mismo que un beni pero se sumará un +2 a la tirada. Seguidamente se cubrirá el naipe perteneciente a la Mar Cuayada subiendo su Marea y el del jugador será enviado al Campo Santo, una excepción al emparejamiento es si es realizado por el Director de Juego ya que este no cubrirá el naipe perteneciente a la Mar Cuayada.

Se puede formar un trio emparejando dos naipes de la mano con otro de la Mar Cuayada, todos los naipes deberán de tener el mismo valor y el afortunado podrá desatar uno de los siguientes efectos. Actuar como si hubiese sacado un Monete de la baraja o tratarlo como un beni al que se sumará el dado correspondiente al atributo Espíritu a la tirada. Seguidamente se cubrirá el naipe perteneciente a la Mar Cuayada, el perpetrador de la jugada escogerá uno de los naipes usados y lo enviará al Campo Santo, quedándose el otro en su mano. Una excepción al emparejamiento es si es realizado por el Director de Juego ya que este no cubrirá el naipe perteneciente a la Mar Cuayada.

Los naipes cubiertos indicarán la subida de la marea de la mar y el incremento de la influencia de los foriatus en la Tierra.

Cuando se repartan cartas de acción, cada jugador y cada grupo de Extras bajo el control del DJ recibirá un naipe cubierto al inicio de cada turno, el cual podrán intercambiar por una de las cartas de su mano para jugar una carta de acción. El naipe recibido por turno estará sujeto a las ventajas si es deseo del PJ o el DJ, con lo que se le aplicará igualmente los efectos de Rápido o Temple, en el caso de esta última ventaja su poseedor deberá de jugar dos cartas de acción en vez de una.

En el momento en el que alguien use o aparezca por cualquier otro caso uno de los dos Monetes de la baraja, se tomarán todas las cartas de la Mar Cuayada y del Campo Santo para formar un nuevo mazo de cartas. Seguidamente se dispondrán tantos naipes cubiertos y descubiertos de la Mar que hubiese en mesa antes de la aparición del Monete.

Variantes:

Savage callado. Varirdad de juego aparecida, según dicen algunos, en el Pais Vasco. Por ella los jugados no podrán mostrarse su mano al inicio de la partida ni durante el transcurso de esta, solo pudiendo acordar las jugadas mediante señas establecidas.

Savage pintado. Cuando se forme un mazo de cartas se retirará la superior y se pintará su palo cubriendola parcialmente con la pila de cartas (como en el tute) Cuando se forme una pareja de cartas en la que una de las cartas sean del palo pintado, el jugador podrá añadir si lo desea un +2 a su tirada o un d6, pero si escoge la opción del d6 el DJ tomará una carta de la baraja y la añadirá a su mano.

En siguientes entregas tocaré el sistema de magia de los Liadores (basada en vincular a Aparecidos a la hiladura de sus pitillos) Calderines (basan su magia en el trato con los muertos y pueden ver el futuro a través del fuego) Lloberos (cambia formas con compañeros animales que solo pueden usar sus poderes durante la noche) Pinines (¿cientificos locos?) y también estoy estudiando la creación de rituales, como encantar un grupo de vacas para que abra una caleya que si es transitada permita alcanzar cualquier punto de Asturias en 24 horas.