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miércoles, 14 de agosto de 2013

Campaña Hiperbórea de Savage Worlds (XVI): Snakes on a tomb.

La campaña del Valle del Viento está dando los últimos coletazos, con la mayor parte del mapeado exprimido y explorado pronto los jugadores cambiarán de escenario e intentarán retornar a Helecho.

Esta vez los aventureros dejaron pasar bastante tiempo para curarse de sus heridas y para dar tiempo al Bárbaro para disfrutar de su mujer.

Mientras, la nube negra que emanaba de la antigua ciudad de las amazonas ha alcanzado tal magnitud que cubre todo el valle sumiéndolo en unas leves tinieblas crepusculares.

Pero su vida debido a su condición de pjs no podía ser precisamente relajada. Al cavo de dos semanas se despertaron en medio de la noche bañados en sudor debido al recuerdo de vagas pesadillas (salvo el bárbaro que ni siquiera estaba durmiendo entretenido con otras cosas) en ese momento un espantoso crujido sacudió el valle. Los pjs conmocionados salieron de sus tiendas viendo que más gente de los Kibgak también habían sido afectados por los extraños sueños y se encontraban intranquilos comentando nerviosos en pequeños corros sobre el súbito crujido.

Acudieron al viejo Shaman, el cual los recriminó por molestarlo a esas horas.

- Pero viejo Padre ¿Que ha sido ese espantoso crujido?
- ¡Y yo que c*ñ*o sé, venia del Oeste id a mirarlo voso...! Digoooo perdón hijos mios, los espíritus estoooo me han... hablado, si me han hablado, he sentido una conmoción en el viento como si cientos de almas chillasen al unisono (a ver si cuela)

Raudos partieron unos días después con tres trineos de perros junto a un par de lugareños.

Más música de bárbaros running wild.
El UNICO tema en toda la pelicula, pero
basta y sobra para esta magna obra....
En serio, es buena.

Antes habían recibido informes sobre el avistamiento por parte de partidas de cazadores de diversos miembros de los Amarok vagando confusos por los yermos, algunos formaban grupso familiares y otros simplemente caminaban confusos junto a sus manadas de lobos. Ninguno de ellos presentó batalla e incluso se dejaban matar con total dejadez, como si ya nada les importase.

Al finalizar el dia el grupo llegó a lo que antes eran las tierras de los Amarok. Ante ellos se extendía un muro blanco de hielo sucio perteneciente al glaciar. Miraron su mapa y pudieron comprobar con una mezcla de extrañeza y creciente horror como sus anotaciones no concordaban en absoluto con lo que estaban viendo ya que el glaciar en realidad debería de encontrarse mucho más al Oeste. El hielo parecía haber avanzado y haber devorado toda la zona Noroeste del valle, justo donde los Amarok tenían sus cuevas.

Se acercaron al hielo y vieron que en su interior se podían entrever sombras distorsionadas, pegando su rostro a la superficie helada comprobaron que eran los cuerpos de un puñado de Amaroks y lobos congelados como una foto fija en el momento en que aprecian huir de algo. Algunos de ellos tenían el rostro vuelto como si algo los persiguiese y sus caras estaba contorsionadas por una mueca de horror.

Exploraron un poco más para ver la magnitud del súbito avance del glaciar y pasaron la noche en un cueva que curiosamente estaba sin ocupar. Todos los animales parecían haber huido de la zona como atestiguaban las huellas que habían encontrado diseminadas por la nieve mientras viajan en los trineos.

Nada con vida quedaba en la zona, asi que después de levantar el campamento decidieron volver con los Kibgak para advertirles sobre el glaciar.

En el viaje de vuelta tuvieron una pequeña escaramuza (use las reglas que ya posteé en el blog) con una manada de lobos en la cual el guerrero fué herido, pero finalmente acabaron con todos y los despellejaron.

Los Kibgak recibieron lo que para los pjs eran terribles presagios con una sonrisa, incentivados por el anciano Shaman de Ithack consideraron una buena señal y el signo de que su dios estaba contento el avance del glaciar y la desgracia de sus enemigos los Amaroks.

"Por fortuna queda menos de un mes para que lleguen lso primeros barcos y nos marchemos de este manicomio" Dijo uno de los jugadores.

Después de unos días las heridas de los jugadores restrañaron y se dispusieron a seguir explorando. Habían escuchado hace un tiempo el relato de un cazador que les había informado que había descubierto cerca del lago una "especie de losa en la que había grabado un extraño símbolo ¡dos gusanos! ¡enfrentados!" Asi que cogieron el petate y el zurrón y se dispusieron a comprobar aquello con la ayuda de un par de Kibgaks.

El lago como ya había contado parecía custodiado por unos demonios alados que habitaban una torre en un islote afincado en su centro. Debido a las bajas temperaturas el lago debería de estar congelado pero en la zona cercana a la torre el hielo parece fundido en un perfecto círculo que la rodea.

"Yo no me acerco allí ni borracho" afirmó categóricamente uno de los jugadores.

¡Sight! ¡Sight! ¿POR QUEEEEE? ¡Yo solo quiero un jugador muerto
por partida! ¡Un misero jugador! ¿Acaso es pedir demasiado?

El caso es que cerca de las orillas del lago encontraron al abrigo de una duna de nieve lo que parecía una entrada recientemente descubierta. No se preguntaron quien retiró la nieve, supongo que pensarían que fue el cazador...

Descubrieron una entrada circular cubierta por una losa fabricada en un material duro y amarillento. Despues de golpearla con el pomo de su espada dedujeron por el sonido y la textura que el material en realidad era hueso, lo cual los llenó de temor e inquietud (o eso era lo que esperaba el master)

La entrada era redonda y la puerta de hueso se encontraba fijada contra un material coralino que no presentaba ninguna fisura. En la superficie de la inmensa losa había grabado un dibujo casi borrado que representaba...


Un manejo eficiente del hacha después abrió un hueco en la superficie ósea, un olor nasuebun... "¡NOS TAPAMOS LA BOCA!" ...do surge de la fisura, pero pronto se disipa. El interior permanecía en penumbras, así que encendieron sus antorchas y se dispusieron a descubrir los secretos de la extraña tumba.

Penetraron por un túnel circular que avanzaba retorciéndose como una serpiente apuñalando el interior de la tierra. La superficie de las paredes estaba recubierta por una negra sustancia coralina que cedía levemente si era presionada con la palma de la mano. Toda la pared parecía cubierta por pequeños nichos retorcidos de la longitud de un brazo que le daba un aspecto orgánico al entorno.


De pronto escucharon un silbido que cortó el aire, un borrón y el bárbaro cayó al suelo con un una herida en el pecho impactado por algo que recorría el pasillo a increíble velocidad.

El resto del grupo se lanzó al suelo esquivando los borrones y permaneciendo allí acongojados mientras lo que les había atacado se perdía por el pasillo a sus espaldas. Pronto volvieron a escuchar de nuevo el silbido que volvía y pronto los volvió a rebasar pasando por encima de sus cabezas.

Se fijaron que en ambas paredes eran recorridas por una fina linea que las recorría paralela al suelo, el guerrero clavó su daga obstruyendo una de ellas cuando el silbido volvía a acercarse. Con un crujido algo impactó contra el arma y permaneció un rato rechinando hasta detenerse finalmente, observaron que lo que les había atacado era en realidad dos círculos de borde romo fabricados en hueso que circulaban por el riel de la pared dispuesto a acabar con aquellos que circulasen por el pasillo. El guerrero solo obstruyó el riel de la derecha así que por el de la izquierda continuo circulando intermitentemente otro circulo de hueso, con lo cual avanzaron gateando para evitarlo.

Finalmente ante ellos se abrió una sala de extrañas y honduladas formas en cuyo extremo se abria bostezante un nuevo túnel circular.

En el suelo había tres inocentes nichos rectangulares...

Arquero: "De acuerdo, preparo una flecha y la disparo trazando un arco contra uno de los nichos.
(un critico despues) Master: "Escuchais un sonoro ¡Tup! en el nicho que has disparo, en ese momento... dos criaturas humanoides surgen de los dos nichos restantes como si fuesen impulsadas por resortes.

Lo que en un principio parecían momias resecas y ennegrecidas se descubre que son algo más. Aunque su cuerpo es el de un hombre sus testas no son humanas sino que en cambio son la de una cobra de  desconchadas escamas, sus bocas se abren mostrando unos amarillentos colmillos pero ningún sonido surge de sus bocas ya que su lengua se pudrió hace tiempo.

Venga, una tirada de cordura."

Un segundo después el bárbaro se dio la vuelta profiriendo gritos incoherentes internandose por el pasillo por el que habían venido y el arquero rompió en sollozos mientras gritaba "¡Serpientes! ¡serpientes!" adquiriendo una nueva fobia a lso ofidios. Sus compañeros en cambio tenian más arrestos y aguantaron la visión de las criaturas, uno de los Kibgak que los acompañaban sufrió una súbita transformación y se lanzó en un estado completamente enloquecido contra las abominaciones con su lanza presta para acabar con ellas.

El combate fue cruento, las armas apenas hacían mella en la carne polvorienta de las momias y las lanzas las atravesaban sin detener su avance, pero la fuerza de los brazos de nuestros héroes se mostró infatigable y poco a poco consiguieron avanzar arrinconandolas mientras del tercer nicho surgía una nueva momia con una flecha clavada en su horrorosa cabeza.

Mientras tanto en el pasillo...

Master: "En tu huida escuchas un silbido y algo avanza chirriando contra tí"
Barbaro: "¿Que?"
Master: "Siuuuuk... chop"

La trampa del lado izquierdo no la habían desactivado. Afortunadamente el bárbaro en taparrabos aguantó el envite.

Un rato despues.

Guerrero: "Meted las calaveras en u saco, igual Eibón nos paga algo por ellas y los músculos los vendemos como afrodisiacos"
Arquero: "Yo no pienso tocarlas, que las lleve otro"

Después de profanar los cuerpos y coser sus heridas nuestro grupo penetró en el túnel del fondo con sus espaldas encorvadas y sus armas prestas.

El túnel trazaba una curva cerrada y estaba cubierto en toda su superficie por intrincados ideogramas (como mola esa palabra) de sentido incomprensible salvo por pequeñas imágenes incomprensibles que parecían relatar una especie de historia.

"En una veis lo que parece la efigie de un rey que sentado en su trono amenaza con su hacha a un ejercito de hombres con cabeza de serpiente los cuales huyen retirándose desordenadamente.

Otro conjunto de jeroglíficos semiborrados muestran la imagen de cientos de hombres serpiente enfrentándose entre si sobre la cabeza gigante de un cobra caída. Uno de los bandos está compuesto por hombres con cabeza de sierpe o cuerpo de serpiente y cabeza humana rodeados por extraños brillos o aureolas, el otro bando está compuesto casi exclusivamente por hombres con cabeza de serpiente y en sus manos portan extrañas varas que parecen disparar pequeños palos contra sus enemigos los cuales mueren al ser impactados.

Mas adelante podéis ver otra imagen en la que el bando de las varas parece haber ganado y conducen al bando perdedor a las profundidades de la tierra donde los encierran. Algunos de los vencedores visten largos ropajes (batas),  trazan cabalísticos signos en el aire (\sqrt{\ }) y alargados cálices (tubos de ensayo) como intentando ahuyentar el mal."

Termianron llegando a una ciclopea sala de proporciones catedralicias cuyos limites no eran abarcados por la exigua luz de su antorcha. En lo que supusieron su centro, envueltas en una tenue luz verdosa se alzaban siete sombras.

"Siete titanes abominables, siete cuerpos contra hechos, siete cuerpos secos y espigados con cuerpo de hombre y cabeza de serpiente. Todos ellos tienen el brazo derecho alzado y muestran la palma de su mano apuntando en distintas direcciones como los radios de una rueda rodeando una zona del suelo que se hunde como un cuenco en medio de ellos."

Esta descripción dio lugar a un divertido equivoco.

Guerrero: "Reluctante me acerco al circulo de momias y situándome a la espalda de una de ellas le corto la pierna con un fuerte golpe"

La espada se clavó soltando capas de tejido muerto, unos segundos despues con un crujido las cabezas de las momias convergieron sobre el asustado guerrero.

Master: Este combate va a ser complicado, id rellenando el bol de patatas mientras monto el battlemap... vale, el guerrero está aqui y...
Guerrero: Un momento, como es que estoy al lado del cuenco, debería de estar en el exterior del circulo de momias debido a que la ataque por la espalda.
Master: ¿Yo dije que estaban apuntando con sus manos al cuenco?
Arquero y Barbaro: Es que creo que se daba por supuesto por la descripción
Master: Pues no se... yo creo que estaba claro que no estaban apuntando al cuenco. Cuando dije en todas direcciones creo que se daba a entender que estaban apuntando al exterior. Podíais haber preguntado.
Guerrero rodeado por dos momias activas: Vaaaaaale, podías haberlo especificado claramente... hostias... es que la cosa cambia, si las manos apuntaban al cuento vendría a decir algo en plan "no pasaras " con las palmas apuntando al exterior viene a decir "no os acerquéis".... ups, mierda.



Y ahora pongamos música épica.








Con una riada de polvo y tiras de tejido muerto las criaturas se activaron. Dos puños parejos se clavaron en tierra justo en el punto que un segundo antes estaba el guerrero, el grupo agarró sus armas y comenzaron a gritar enfurecidos. La batalla seria dura y tal vez alguno de ellos cayese.

Los titanicos hombres serpiente eran un hueso duro de roer, sus carne muerta no mostraba el signo de la fatiga ni acusaba los fútiles golpes de las armas de nuestros héroes. Sus puños, grandes y duros como una vid de retorcidos sarmientos propinaban golpes impulsados por una fuerza sobrenatural, producto de alguna ciencia impía aplastando sin compasión los cuerpos de los infortunados que se ponían en su camino.

Pero lo peor vino luego.... una de las momias que se encontraba alejada abrió su boca y profirió una muda letanía (vamos, se quedó con la boca abierta unos segundos sin decir nada) y de pronto el corazón de todo el grupo se congeló con sus mentes asaltadas por imágenes terroríficas que cubrieron su cuerpo de sudores frios.

Los hombres serpiente además de excelentes combatientes estaban versados en las artes oscuras. El bárbaro volvió a huir gritando y balbuceando incoherencias, mientras que el corazón del arquero se paró, literalmente, cayendo al suelo cómo un fardo. Mientras, el guerrero retrocedía aguantando los envites de las criaturas deteniendo sus puños con su escudo, el cual retumbaba cómo un tambor en la basta sala. Un golpe afortunado casi acaba con el dejándolo al borde de la muerte, pero aún continuo luchando por su vida. Aprovecho su mayor velocidad para intentar alejarse de las momias y si estas se acercaban demasiado las mantenéis a distancia trazando acerados ochos en el aire con su espada. Uno de los kibgak enloqueció debido a que el máster se lo estaba pasando pipa al ser la primera vez que veía funcionar su magia de forma efectiva. El triste infortunado se abrió paso entre sus compañeros y escapo detrás del bárbaro. El otro lugareño fue muerto al pudrirse toda su carne repentinamente y transformarse en una rama retorcida y ennegrecida.

Fin del primer turno.

El guerrero huyo a uno de los laterales haciendo que parte de las momias se separasen y lo persiguiesen con su paso lento y renqueante. El arquero se batía a duras penas contra dos momias mientras el resto convergía contra el, en ese momento el kibgak que se había podrido volvió a la vida y comenzó a tambalearse en dirección al guerrero mientras de sus amarillentos dientes surgía un quedo gruñido.

El guerreo empleó la táctica de golpear a las momias para intentar mantenerlas apartadas para posteriormente huir esquivando sus golpes, comenzó a rodearlas para intentar acercarse a la salida.


PUNTO DE VISTA DEL JUGADOR

LO QUE VE EL MASTER

El arquero se sobrepuso a su repulsión por las criaturas, golpeó su pecho ritmicamente con fuerza y con un subito espasmo su corazón comenzó a latir de nuevo, se levanto poniéndose cerca del túnel intentando crear un efecto embudo, el bárbaro se recuperó parcialmente y volvió a ver si pasaba algo y juntos crearon un muro de acero.

Poco a poco consiguieron ir acabando con los ofidios aun a costa de su cordura (ese día el master descubrió las bondades del hechizo de terror) y sufrir en sus carnes los embates de la magia oscura de las criaturas. El pelo del arquero encaneció súbitamente mientras intentaba arrojar un frasco de aceite a una de las momias, pero sus manos temblorosas dejaron caer el contenido del recipiente al suelo, finalmente consiguió acertar y quemaron a parte de las momias creando un muro de fuego tras el cual dejaron encerrado al guerrero.

Con un rugido el kibgak muerto se arrojó contra ellos intentando atravesar las llamas, pero se consumió mucho antes y murió de nuevo arrastrándose a sus pies.

Finalmente la última momia fue abatida y el grupo descansó recostado contra una pared.

Habían adquirido multitud de fobias y taras mentales, las cuales en esa época no podían ser tratadas precisamente. Si tuve buena mano con el dado ya que en realidad el hechizo es jodido de sacar debido a que necesitaba un 8 o más en un dado de diez fallé muchas veces, pero como tenia area de efecto pude engancharlos a todos. Ademas que el sistema de magia es poderoso y chungo, uso la variante de que puedes usar toda la magia que quieras, pero si la pifias sufres daño, una de las momias casi explota al pifiarla.

El barbaro se hacercó renqueando al cuenco para ver que en su fondo habia una nueva losa de hueso. Era de unas diez zancadas de ancho y sobre su superficie habia grabado de nuevo el simbolo de ¡DOS SERPIENTES! ¡ENFRENTADAS! también notó que los bordes tenían unas extrañas formaciones de hueso, como unas garras que se clavaban en la losa manteniendola cerrada.





MIENTRAS TANTO, EN LA PLAYA DE GULPIYURI EN LLANES....


Y mira que les advertí... que no pueden luchar contra todo, que todos los combates no tienen que estar equilibrados, que algunas veces es mejor huir y buscar ayuda,...

La proxima aventura va a ser el final de la campaña del Valle del Viento y me voy a tomar un tiempo de descanso largo ya que septiembre promete ser un infierno para mi y debo prepararme.

Por cierto, la parte de los hombres serpiente no la tenia desarrollada demasiado en el documento de la aventura y últimamente apenas dispongo de tiempo para escribir, así que la hice en un posit de forma esquemática. La trollface es para ocultar cierta cosa...




martes, 6 de agosto de 2013

Campaña Hiperbórea de Savage Worlds (XIV): A Hiperbórea hemos de ir,con una greba, con una greba, a Hiperbórea hemos de ir con una greba y un calcetín

En la aventura anterior dejamos a nuestros héroes regresando al poblado con una moza al hombro y con sus armas tintas con la sangre de sus captores.

El Bárbaro mostró cierto interés amoroso con la chica y negoció con su padre la boda la cual concertaron dentro de los tres días siguientes, mientras mandaban mensajeros con la buena nueva a otros asentamientos. Los kibgak no tenían la oportunidad de celebrar grandes fastos así que cualquier ocasión es buena.

Mientras los lugareños preparaban la fiesta el guerrero  y uno de los pnjs supervivientes recientemente ascendido a pj divertían a los presentes contando una exagerada historia que transcurría en el lejano Sur (la aventura de la semana pasada que no he colgado en el blog) en la que se pintaron como asesinos de dioses arbóreos, matadores de unas criaturas mitad cabra mitad hombre y terroristas medioambientales.

Finalmente dos tronos fueron entretejidos con ramas para el novio y la novia, los cuales presidieron la fiesta mientras las gentes del lugar les ofrecían carne seca y trozos de musgo como presentes. Alrededor habia concursos de bebida, pelea, toro de arco y vara, a los cuales se apuntaron los jugadores.

El lancero fue vapuleado en la primera ronda por un alfeñique que lo dejó inconsciente después de pelarse los nudillos contra su mentón y fue arrojado al interior de una tienda para que descansase mientras sus oídos dejaban de silbar. Por otra parte el bárbaro ganó el concurso de bebida mientras el resto de comensales caía lentamente de sus taburetes sumidos en un agradable coma etílico y el era arropado por una piel de oso. El arquero ganó el concurso de tiro de vara en el cual obtuvo una piel de zorro de las nieves y se dispuso a batir al resto de asistentes en el tiro de arco.

El guerrero en cambio se dedicó a pegar patadas a una lata aburrido ya que no quiso participar en ningún evento, en esto comenzó a escuchar gritos y a ver gente que huía con pasos apresurados de un punto del poblado y acudió raudo a investigar cuando descubrió la fuente del pánico, los Mikiguk estaban atacando el poblado. Montados en sus rinocerontes lanudos los pigmeos cargaban contra la gente que huía despavorida, mientras varias tiendas de pieles habían comenzado a arder.

El lancero observó todo esto mientras se asomaba desde la entrada de su tienda con un dolor de cabeza inmenso debido a los golpes recibidos en el torneo, el bárbaro quedó encajonado entre toda la gente que huía impediendole volver con su mujer, mientras el arquero aseteaba a todos los mikijuk que veia con poca fortuna debido al caos reinante y el guerrero se lanzó a evitar que los asaltantes derribasen el tótem de Ithaqua que presidia la boda.

Después de unos minutos de pánico en el que el totem cayó finalmente con un espantoso crujido, poco a poco la gente comenzó a organizarse y a presentar resistencia, los Mikijuk fueron rechazados y retornaron a las estepas blancas.

El suegro del Barbaro llamado Jaggark apareció desconsolado gritando el nombre de su hija Jessick en vano... la chica había sido secuestrada por los Mikiguk junto a un pequeño grupo de mujeres y niños.


El guerrero propuso partir inmediatamente mientras el rastro aún fuese fresco mientras los kibgak intentaban apagar los fuegos y recomponer su aldea.




Y así partieron al territorio de los Mikijuk, como único equipaje sus armas al cinto y ganas de cobrarse justa venganza. El pueblo de estas criaturas estaba a cuatro o cinco días de viaje hacia el sureste atravesando los yermos, una zona completamente inexplorada por los jugadores.

La primera noche acamparon en las cercanías del lago donde "los hombres alados con el rostro lleno de dedos" habitan pero afortunadamente transcurrió sin incidentes.

La segunda en cambio resultó más interesante. En el primer turno de guardia fue asignado al arquero y el lancero, durante la noche mientras intentaban evitar adormilarse al calor del fuego el lancero notó como una suave mano le acariciaba gentilmente el rostro. Sobresaltado se levantó escudriñando la oscuridad mientras el arquero le sonreía "picaramente" desde su extremo del campamento.

- ¿Que pasa?
- ¡Alguien me ha acariciado la cara! ¡Una mano suave como la de una cortesana!
- A mi no me mires, no entra entre mis aficiones cuidarme las manos con aceite. Tu lo que pasa es que andas necesitado...
- ¡Despertemos a los demás!

Por supuesto al resto no les hizo gracia que los despertasen y les contasen las fantasías del lancero, el único que arrojó un poco de luz fue Jaggark comentando la leyenda de los espíritus de la nieve que suelen gustar de juguetear con los cazadores solitarios.

A solo dos días de viaje del territorio de los Mikijuk se internaron por un paso de montaña siguiendo el rastro medio borrado de los rinocerontes, pero cosa extraña... notaron que las hueyas eran poco numerosas. ¡Emboscada!

Al borde de un acantilado, en un recodo del camino los esperaban cinco pigmeos montados en sus bestias, prestos a detener su avance. Nuestros héroes empuñaron sus armas, con el arquero y el guerrero refugiándose detrás de una duna de nieve y el lancero y el bárbaro tensaron sus músculos dispuestos a aguantar el envite.

¡Contemplad los estragos en el bol de patatas! El master por cierto pilló muy pocas debido a tener que narrar. Una cosa más, la cerveza "Legado de Yuste" es bastante floja y normalucha, solo mola la etiqueta en la que te narra como fué creada en sotanos secretos por monjes esclavos al servicio de Carlos V que se trajo de Flandes.


Ahora recordemos la descripción de los mikijuk (todas las partes en negrita son copiadas de mis notas):


"Son unos subhumanos cuya estatura no suele pasar del metro cuarenta. Su piel es blanca como la leche agria y esta cubierta por una corta capa de pelo rubio que siempre parece estar húmedo y apelmazado. Sus orejas tienden a ser grandes con cierto deje puntiagudo y suelen perforarlas con adornos de hueso y dientes.



Sus ojos son de un profundo azul, llenos de odio contra todo aquel que ose acercarse a sus dominios. Su nariz es chata y de amplias ventanas enmarcada en un rostro bestial de finos labios azulados. 



Suelen tiznarse la cara con ceniza en bastos ideogramas de lineas ondulantes, sobre todo el contorno de sus ojos, lo cual por otra parte les sirve como protección contra el deslumbramiento creado por el sol reflejado en la nieve. 



Todos ellos van completamente desnudos, incluso en las más bajas temperaturas y en la más fiera tormenta. El frio no parece afectarles y si se les toca sus cuerpos parecen helados témpanos de hielo. 



Se alimenta exclusivamente de carne cruda y de musgo, el cual extraen de la corteza de tres arboles muertos que se encuentran en el centro de su poblado. Estos arboles son un sarmiento retorcido y reseco cubiertos completamente de un verde musgo, el cual se aferra impertérrito a su corteza ajeno a las inclemencias del tiempo. 



Los Mikijuk suelen ir montados durante sus partidas de caza sobre rinocerontes lanudos los cuales han sido entrenados como animales de monta y carga. En combate los animales son azuzados para realizar una primera carga contra los enemigos, si esto no acaba con ellos la lanza del Mikijuk que lo monta se encargará de terminar el trabajo."


Los subhumanos en si no eran especialmente peligrosos, son relativamente débiles y están armados con armas de piedra que se desconchan cada dos por tres aunque tampoco te puedes confiar ya que en el reglamento de Savage Worlds cualquier cosa te puede matar, un mono ciego y cojo con una vara de avellano es capaz de acabar con un grupo si este se despista. Lo realmente temible son la carga de sus rinocerontes domesticados los cuales fácilmente pueden matar a un personaje.

La lucha fue encarnizada ya que las penosas tiradas de los personajes solo acariciaban el pelaje de los pigmeos, pero poco a poco los fueron diezmando. La batalla acabó con los pobres rinos correteando nerviosos con sus riendas sueltas, hubo un amago de estampida pero al estar sus ojos cubiertos con una piel el animal no atinó la dirección y casi se despeñó por el desfiladero.

Y de pronto...

Hay algo extraño en el paisaje, algo que no puedes precisar ni definir, como un tinte especial y desusado que coloreaba la tierra y el cielo. Pero no piensas mucho tiempo en ello. Ante tí, balanceándose como un árbol joven al viento, hay una mujer. El cuerpo erguido de la muchacha te parece hecho de marfil; con excepción de un ligero velo de gasa,. Esta desnuda como el día. Sus delicados pies son más blancos que la nieve que pisan. La joven se echa a reír, mirando fijamente al desconcertado guerrero; su risa es más dulce que el murmullo de las fuentes cantarinas, pero está cargada de una ironía cruel.

El personaje que sea objeto de las atenciones sentirá el impulso de correr detrás de la muchacha lleno de lujuria.

Tu mirada se posa nuevamente en los rizos rebeldes de la muchacha, que te habían parecido rojos a primera vista. Ahora ves que aquel cabello no es rojizo ni rubio, sino una gloriosa combinación de ambos tonos. La miras fascinado. Su cabello es de un color dorado mágico; el sol se refleja con tal intensidad en su cabellera que apenas puedes mirarla. Los ojos de ella no pareen del todo azules ni absolutamente grises, sino que cambiaban de color con la luz y con el resplandor de las nubes, creando tonalidades que jamás habías visto. Sus labios rojos y carnosos sonríen y, desde los ligeros pies hasta la cegadora corona de su cabello rizado, aquel cuerpo de marfil era tan perfecto como el sueño de un dios.

La nieve tiene un brillo misterioso y sobrenatural; por momentos es de un azul helado, luego de color carmesí o de un frío tono plateado. Sigues avanzando con una determinación inquebrantable a través de aquel helado reino deslumbrante y encantado, en un laberinto cristalino en el que la única realidad era el blanco cuerpo que bailaba sobre la nieve lejos de tu alcance..., cada vez más lejos de tu alcance.

El lancero se vió solo en un paraje nevado, nada había de los Kimijuk, los rinocerontes y sus compañeros, solo la mujer y su lujuria. Con los brazos extendidos se lanzó en pos suya.






No te asombras ante la extrañeza de todo aquello, ni siquiera cuando dos gigantescas figuras se alzan para cerrarte el paso. Las escamas de las cotas de malla de los desconocidos estaban llenas de escarcha y sus cascos y hachas de guerra están cubiertos de hielo. La nieve salpica sus cabelleras y sus barbas están blancas de carámbanos y de cristalillos helados. Sus ojos son tan fríos como la luz que llegaba a raudales del cielo.

–¡Hermanos! ~exclama la muchacha bailando entre ellos. ¡Mirad quién me sigue! ¡Os he traído un hombre para que lo matéis! ¡Arrancádle el corazón para colocarlo humeante sobre la mesa de nuestro padre!


Si, era la hija del gigante helado...




La batalla fue tremendamente dura, los gigantes eran unas autenticas moles de carne e hielo contra la que revotaban las armas de nuestros héroes e incluso parecían traer el frió consigo ya que su sola presencia helaba los corazones. Traducción, alta armadura y hacían daño por frío al finalizar el turno a todos los que se encontrasen a su alrededor, menos romántico pero es lo que pasaba.

El guerrero, el lancero y el bárbaro se lanzaron al combate. El bárbaro escaló unas peñas y saltó al cuello de uno de lso gigantes aferrándolo por la espalda mientras intentaba clavar sus dedos en los ojos, mientras el guerrero y el lancero lidiaban con el otro polifemico (¿existe esta palabra?) hermano.

Las criaturas se batieron con fiereza, pero la mayor movilidad y una suerte increíble con los dados permitieron a nuestros jugadores aguantar sobradamente con escasas magulladuras.

Con un rugido uno de los gigantes aferró al bárbaro de un brazo y lo alzó como un muñeco de trapo dispuesto a estamparlo en el suelo. En ese momento el guerrero se metió entre los dos pilares que eran las piernas de la bestia y se agachó dando un tajo para cortarle los tendones, calculando mal el golpe le imprimió más fuerza de la necesaria y terminó segando el miembro inundando la nieve con una catarata carmesí.

En ese momento llegó el arquero, el cual había quedado rezagado. Entró en escena corriendo de lado mientras llevaba la mano a su carcaj y tensaba su arco. Un penacho de plumas apareció en el entrecejo del otro gigante como una extraña flor.

Ambos hermanos cayeron al suelo en direcciones opuestas, como una titánica tijera que se abre lentamente.

–¡Ymir! ¡Oh, padre mío, sálvame! 

Das un salto hacia adelante con los brazos extendidos para coger a la muchacha cuando, con un estampido como el de una inmensa montaña al desintegrarse, el cielo entero se cónvierte en un fuego helado. El cuerpo de marfil de la muchacha se ve envuelto repentinamente en una llama azulada y fría, tan cegadora que tenéis que levantar las manos para protegeros los ojos. Durante un breve instante, los cielos y las montañas nevadas son inundadas por crepitantes llamas blancas, azules dardos de una luz helada y fuegos gélidos de color carmesí.

Fin del entremés.

Llevaba tiempo queriendo meter esta lucha y al fin la celebré. Me gustó especialmente debido a que los jugadores intentaron currarsela y quedó épica, para ser unos bichos con un solo punto de vida les dieron bastante guerra. Tenían el nivel de manos derechas, lo cual quiere decir que morían de una leche, pero estaban mejor entrenados que un extra más.

Sí, resulta raro pero en Savage Worlds es así. Mientras aquí el combate duró casi diez minutos con descripciones de los golpes no quiero saber lo que duraría en Dungeons.

Finalmente llegaron a la aldea de los captores. "Los Mikijuk habitan en un pueblo amurallado situado en la zona sureste del valle. Las murallas son en realidad un cerco de varias toneladas de nieve endurecida apilada de unos cuatro metros de alto. La nieve forma un montículo de cierta pendiente, la cual puede ser escalada, sobre su cúspide allanada suelen montar guardia ocho Mikijuks en parejas. 


El acceso principal al poblado es abierto, formado por un arco de un ancho de dos zancadas y protegido continuamente por cuatro miembros de la tribu."



Decidieron que lo mejor era entrar sigilosamente en el recinto así que enviaron a los expertos en infiltración del grupo, el arquero y el lancero, los cuales al haber servido en el ejercito tenían experiencia como exploradores. El primer intento fué intentar escalar la pendiente del muro de nieve, pero al estar esta semicongelada y no decirme nada como "voy clavando mis dagas para sujetarme" lo intentaron a mano fallado todas las tiradas y comenzaron a deslizarse comicamente como un gato por un tobogán cada vez que conseguían escalar unos metros, seguidamente intentaron escavar un tunel por debajo del muro de varias toneladas pero el arqueamiento de ceja del master los disuadió.



Afortunadamente los pigmeos no se percataron nada de esto debido a que ya era entrada la noche.


La escena terminó con los Mikijuk de la entrada con la garganta cortada y un par de flechas clavadas en su cuello, apilar un poco de nieve para dejarlos de pie y ocultar los charcos de sangre.

El pueblo es un conjunto de 20 de chozas fabricadas con pieles sin curtir un armazón de palos y huesos anudados con cuero.

En el extremo sureste del poblado, detrás de un cercado, hay una manada de veinte rinocerontes lanudos los cuales son cuidados con esmero por la tribu ya que es su principal medio de transporte por el valle y su mayor arma disuasoria. 

En el centro del poblado, entre los musgosos arboles habita la anciana de la tribu en una gran tienda mucho más grande que sus hermanas, lo cual denota su posición.

Guerrero: De acuerdo, avanzamos en silencio entre las tiendas hacia la que parece la principal. Ahora si me disculpáis voy al baño (sonido de puerta cerrándose)
Master: Vale, hacedme una tirada de sigilo. Ok, ok,... el bárbaro ha fallado. Cuando pasáis al lado de una de las chozas escucháis lo que parece un niño llorando, de pronto se calla como si alguien le hubiese tapado la boca.

Dos minutos después...

Guerrero: Ya estoy aqui ¿me he perdido algo?

Master: Tenemos al bárbaro degollando a una familia y al arquero quemando las tiendas del lado Este mientras el lancero va corriendo a la tienda principal.
Guerrero: WTF???? Corro detrás del lancero.

Raudos, dando grandes zancadas mientras en el pueblo comenzaban a escucharse gritos de pánico el guerrero y el lancero apartaron las pieles que cubrían la entrada de la tienda de la bruja.

La bruja reposa sobre un trono de pieles y huesos de mamut. Su cuerpo marchito y arrugado, de colgantes pellejos y profusamente adornado con colmillos y bisutería de piedra contrasta con la vitalidad que brilla en las profundidades de sus ojos azules.

Esta protegida por una corte de diez guerreros, antiguos amantes y escogidos entre los mejores de la tribu.





El guerrero que había avanzado contando con el apoyo del lancero se encontró solo y transformado en un alfiletero al recibir diez ataques simultáneos gracias a las lanzas de los Mikijuk, ademas la anciana comenzó a recitar una letanía con voz chillona y decadente, de sus labios surgió un torrente de runas blanquecinas que se clavaron en el pecho del infortunado.

El guerrero cayó al borde de la muerte, afortunadamente Jaggark intervino y echando el brazo por el pecho del pj lo sacó del combate aun así el guerrero recibió diez nuevos ataques gratuitos.

Master: Acabas de revivir una herida mortal y posiblemente mueras desangrado el próximo turno. Te concedo una acción épica antes de caer inconsciente. A saber, "¡moriré matando!" tienes un nuevo turno sin sufrir modificadores de heridas, "¡vengadme!" repartes tus puntos de suerte con los demas jugadores o "¡yo te maldigo!" puedes lanzar un maldición que posiblemente se cumpla contra aquel que te ha matado.

Adivinad lo que escogió.

Fué menos épico y con más tacos, pero el sentido es el mismo.

Afortunadamente Jaggark lo salvó con una complicada tirada, gracias a el pudo sobrevivir ya que sino habría muerto sin remedio.

El lancero llegó al cerco de los rinocerontes  y apartando la valla intentó espantar a lso adormilados animales. "¡Suuus! ¡Suuuuuuuuus! ¡Biiiiichos, fuera, fuera!" De pronto uno de los rinos agitó las orejas, las pegó contra su cráneo y entrecerró los ojos. Lentamente comenzó a raspar el suelo con una de sus pezuñas.

El lancero fue pisoteado, corneado y lanzado repetidas veces por los aires para despertarse después de un rato a un lado del cercado. En su nublada cabeza que latía como un gong vio como los rinocerontes trazaban una curva alejándose de las tiendas en llamas y cargaban contra el centro del poblado... no, si al final lo tenían calculado y todo.



Los personajes casi mueren en la estampida, pero se lamieron las heridas y se internaron entre los restos de la choza de la bruja, la cual encontraron aún viva debajo de un hueso de mamut que hacia de viga. Le cortaron la garganta y continuaron.

Descubrieron un túnel escavado en la nieve que llevaba a una sala en la que se encontraban los aldeanos secuestrados. Los desataron y el bárbaro le soltó un par de carantoñas a la próxima madre de sus hijos.

Tocaba saqueo.

Detrás del trono, escavada en la nieve hay una pequeña sala a la que se acede a través de una rampa de nieve apelmazada. Dentro de la caverna hay un ídolo de madera tallada que representa a un ser humanoide de extrema delgadez. Su rostro luce una barba fabricada con musgo y de su espalda nacen delgadas ramas de las cuales contra toda lógica se ven perladas de brotes verdes y gruesas hojas.

Bajo el suelo sobre el que reposa el tótem hay enterradas 30 momias. Son las anteriores lideres de la tribu, asi que este lugar es una sede de poder y culto.

Cualquiera que permanezca en el interior de la sala del tótem se dará cuenta a los pocos minutos de una pequeña brisa fría y cortante, la cual parece surgir de un agujero al fondo del lugar de culto.

El agujero es la entrada a un estrecho túnel que permite el paso a duras penas de un humano de estatura media. Si alguien desease introducirse por el deberá de tumbarse boca abajo y arrastrase con extreme dificultad por el angosto pasaje.

El tótem fue desconsagrado y tirado al suelo, seguidamente se le ató a un rinoceronte para ser llevado como trofeo a la aldea de los Mibgak. El arquero acumuló nieve para tapar el agujero ya que nadie se atrevió a explorarlo (el master soltó una lagrimita, lo que se perdieron...) y se topó con un cadáver congelado enterrado en posición fetal, lo metió en un saco a ver si un mago pagaba algo por el.



Finalmente ataron en fila una pequeña caravana de rinocerontes en los que montaron los supervivientes y partieron hacia el sol poniente.

Barbaro: Apunta en el mapa "otro sitio al que no podemos ir"

No ha estado mal la sesión, un poco alocada e improvisaron cosa mala pero lo pasamos bien. Destacaria la pelea con los gigantes y los San Fermines prehistóricos junto con el "espera un poco que ahora vuelvo"

Me está sorprendiendo que un sandbox que hice en apenas dos semanas me esté cundiendo tanto y aún falta un cacho por explorar, supongo que dos sesiones.


Habreis notado que he implementado publicidad en el blog después de asistir a un curso de SEO, aparece debajo de la última entrada.. He procurado que quede lo menos intrusiva posible pero si resulta molesta la retiraré.

Uno tiene que buscarse un poco las castañas en estos tiempos de lagrimas, rechinares de dientes y subidas del café.

sábado, 20 de julio de 2013

Campaña Hiperbórea de Savage Worlds (XIII): Cuatro saqueos, una boda y un funeral

Dejamos a nuestros héroes descansando en el poblado, esta vez la convalecencia fué corta con el bárbaro haciendo pucheros durante seis días. El resto de jugadores se dedicaron a pasar el tiempo en el poblado de los Kibgak.

Una vez recuperado el bárbaro hicieron planes de comenzar a explorar el resto del valle, el lago fue descartado debido a la presencia de "demonios" en esa zona (el master se lamentó secretamente). El bárbaro sugirió ir a buscar a la chica desaparecida hacia bastantes lunas ante el escepticismo de sus compañeros ya que seria como buscar una aguja en un pajar, aún así decidieron investigar la zona Noroeste del valle ya que los Kibgak les habían contado que en el sureste habitaban los Mikijuk "el pueblo pequeño" con el que habían mantenido una escaramuza hace unos días, ademas se enteraron que parte de las amazonas supervivientes se habían trasladado al Suroeste.

Así que hicieron el petate y prepararon el zurrón y juntos partieron de excursión exploratoria junto a un pobre Kibgak anónimo que se prestó a ir con ellos de aventuras y a conducir su trineo de perros.

Música típica de bárbaros running wild, que todo no va a ser "Theology and Civilization" y Conans corriendo por el campo.

Pero el primer dia tuvieron un percance, comúnmente llamado "tirada en la tabla de encuentros aleatorios". Mientras atravesaban un pequeño valle formado por dos dunas de nieve su guia Kigak comenzó a señalar una de las lomas y a gritar "¡Mikijuk! ¡Mikijuk!" En lo alto de una de las dunas se recortaban cuatro figuras montadas que portaban una lanza a su costado que los observaban.

Son unos subhumanos cuya estatura no suele pasar del metro cuarenta. Su piel es blanca como la leche agria y esta cubierta por una corta capa de pelo rubio que siempre parece estar húmedo y apelmazado. Sus orejas tienden a ser grandes con cierto deje puntiagudo y suelen perforarlas con adornos de hueso y dientes. 

Sus ojos son de un profundo azul, llenos de odio contra todo aquel que ose acercarse a sus dominios. Su nariz es chata y de amplias ventanas enmarcada en un rostro bestial de finos labios azulados. 

Suelen tiznarse la cara con ceniza en bastos ideogramas de lineas ondulantes, sobre todo el contorno de sus ojos, lo cual por otra parte les sirve como protección contra el deslumbramiento creado por el sol reflejado en la nieve. 

Todos ellos van completamente desnudos, incluso en las más bajas temperaturas y en la más fiera tormenta. El frio no parece afectarles y si se les toca sus cuerpos parecen helados témpanos de hielo.

Las criaturas que montaban eran rinocerontes lanudos, cuyos ojos estaban cubiertos por una venda de piel a la guisa de los bueyes que tiran del yugo.

Los Mikijuk incaron con sus pies los flancos de los rinocerontes iniciando una carga contra el grupo dispuestos a destrozarlos con el inmenso poder de las bestias que montaban.



Ewoks rubios montados sobre rinocerontes lanudos. Nunca vi tanto pelo desde aquella foto de Alan Moore y Michael Moorcock juntos. Podia haber hecho un chiste en plan "desmadre a la americana"sobre dormitorios estudiantiles de chicas, pero uno conoce sus límites y no quiere ver el blog cerrado

El guerrero instó al Kibgak (llamemoslo Nanuk II) a conducir el trineo a lo alto de la otra loma para romper la carga de los rinocerontes. El trineo ejectuó una curba cerrada que casi lo hace volcar pero la maestria del conductor impedió la tragedia y los perros comenzaron a escalar la duna hundiendo sus patas en la blanda nieve.

Y en ese momento... el bárbaro y el cazador saltaron del trineo.


El encierro de esta mañana se cobró dos heridos por asta
de rinoceronte, por lo que se sabe ambos eran
extranjeros y habían consumido previamente alcohol.

El cazador y el bárbaro aguantaron la embestida como valientes. Fueron corneados, atravesados por lanzas y luego pisoteados por los rinocerontes ante la mirada estupefacta del otro jugador y el master (bueno, este realmente se lo estaba pasando como un enano)


Varios politraumatismos después consiguieron acabar con la vida de los Mikijuk dejando libres a los rinocerontes los cuales sin jinete demostraron ser unos seres bastante pacíficos.

Como estaba anocheciendo decidieron montar un campamento para lamerse las heridas en las cercanías  de unas montañas entre cuyas peñas se distinguía una cueva.

- ¿Entrais?
- Noooo por Dios, en las cuevas siempre hay algo y pasamos de buscar pelea.

Durante la noche del segundo dia de campamento, en la guardia del guerrero este se sumió en un extraño sopor. Cerca de las dos de la madrugada entreabrió los ojos para contemplar horrorizado como el cuerpo de Nanuk II era arrastrado en ese momento fuera del círculo de luz de la hoguera. Una rápida patada en las costillas de sus compañeros y se acercó dentro de los límites demarcados por las tinieblas para ver como una criatura de seis patas parecida a un oso astado se internaba en la oscuridad arrastrando a su pobre compañero entre sus fauces.

La criatura, antes de ser muerta por Luke Skywalker,
ser disecada y expuesta en el museo Roger de Arkham.

Armándose de valor después de una discusión que duró lo suficiente para que el bicho se alejase una distancia más que prudencial y no les reconcomiese la conciencia por pasar de intentar ayudar al pobre indigena se internaron en la noche portando antorchas.

El rastro era fácil de seguir pero sus "ansias" por rescatar a su compañero se vieron truncadas cuando se encontraron que el rastro concluía en un pequeño charco de sangre que resaltaba acusador en la blanca nieve. Poco despues comenzó a nevar y volvieron al campamento.

En la noche del tercer día el cazador vio una sombra corriendo entre las nubes, recortada en el giboso (como mola esa palabra) blanco de la luna. No parecía un pajaro... pero el suceso no pareció tener ninguna otra consecuencia ni extrañamente algo los intentó matar.

El tercer dia, despues de una tiradas de vigor sus heridas se curaron parcialmente y pudieron continuar.

- Vaaale, entramos en la cueva.
- Esta vacia.
- ¿Vacia? ¿No hay nada? ¿Hemos pasado tres noches al raso al lado de una cueva vacia?
- ¿Recordais la manada de lobos que os topasteis en un encuentro aleatorio hace unas semanas?
- Si.
- Eran los habitantes de esta cueva.

Siguieron explorando un día más después de haber discutido si volvían al poblado de los Kibgak ya que este parecía más tranquilo, aún así decidieron tentar un poco la suerte. Comenzaron a bordear las montañas en direción Sur cuando el Cazador divisó lo que parecia una extraña duna la cual acordaron investigar al dia siguiente ya que el dia tocaba a su fín.

Durante la noche el barbaro que en ese momento montaba guardia se despertó sobresaltado con la punta de una lanza cardandole el pelo del pecho.

Eran seis hombres de aspecto brutal y primitivo que habían rodeado completamente su campamento y con voces guturales parecían indicarles que dejase el arma a un lado y los siguiese.

Por cierto, se llaman "los labios gruesos"

En esto despertaron sus compañeros, pero el sentido común imperó y los jugadores se rindieron entregando sus armas a uno de los  hombres primitivos. No hizo falta ni indicarles que un ataque contra un objetivo indefenso lo mata automáticamente ni nada :D

Desarmados se dirigieron a la duna de aspecto extraño que habían visto durante la tarde la cual resultó ser la entrada de un monumento funerario como el que se habían encontrado en la anterior sesión.

"La rampa de la entrada desciende a una vasta sala cuyos muros de piedra han sido grabados con multitud de jeroglíficos. Su significado es incomprensible, pero parecen una serie de advertencias y maldiciones contra los que osen profanar la tumba.

Un ideograma se repite continuamente, es la silueta de una figura femenina con los brazos en cruz, en la mano derecha sostiene lo que parece una lanza y en su izquierda un escudo.

En la entrada montan guardia junto a un cálido fuego dos humanoides de aspecto bestial, de amplios y cráneos ahusados, gruesos labios y pelo grasiento."

El que portaba sus armas se perdió por un ramal mientras el grupo era conducido a lo que parecia la sala principal.

Los integrantes de la tribu se apelotonaron a su alrededor pero fueron mantenidos apartados por los captores. En ese momento un inmenso individuo "de abultados musculos y una barriga hinchada como un tambor" entró en la estancia atravesando una cortina de pieles escoltado por cuatro hombres armados con lanzas, la figura tenia una clara aura dominante y los acompañantes eran sin duda sus guardias.

Despues de una breve discusión con sus hombres, el que parecia que era el jefe dejó claras sus intenciones con el firme gesto de pasar su pulgar cortando su garganta.

En ese momento el guerrero tomó la inciativa y al ver que el guardia que lo escoltaba estaba más atento a la conversación que mantenía su compañero con el jefe de la tribu logro arrebatarle la lanza y con un rápido golpe a su garganta trazó un fulgurante círculo escarlata pillando desprevenida a toda la tribu.

Eran tres contra más de quince guerreros armados con lanzas de obsidiana. El combate fue cruento, con el barbaro y el cazador intentando esquivar los envites del grueso de las fuerzas mientras el guerrero se abría camino por un flanco.

Aunque las armas de los primitivos eran de mala calidad ya que varios de ellos se vieron prontamente desarmados al romperse sus puntas de obsidiana contra los pechos de nuestros héroes poco a poco se vieron obligados a retroceder hacia un corredor a sus espaldas.

El desastre llegó cuando dejaron solo al cazador, el cual fué duramente lanceado por la escolta del jefe de la tribu. Su pecho fué atravesado por varias lanzas y murió desangrado en un solo turno. A partir de ese momento el master le cedió el control del jefe para que no se aburriese y se tomase venganza.


Si, lo rojo es el cadáver del cazador.

Poco a poco, gracias a la táctica de "la conga de la muerte" consiguieron exterminar a todos los guerreros, rindiéndose el resto de la tribu cuando su jefe fue abatido después de un duro duelo acosado por los dos pjs.

Finalmente atravesaron la cortina de pieles de la cual habia surgido el jefe y se dispusieron a reclamar su premio.

La habitación estaba adornada parcamente con un par de pieles colgadas de las paredes y un trono de madera

"...A sus pies hay cuatro mujeres, las cuales parecen formar su harén. Una de ellas no pertenece a la raza de los salvajes y es un beldad de piel blanca como la leche, rubia como un campo de trigo al amanecer y de curvas generosas. La cual en un primer momento mirará con sorpresa a los jugadores y luego les lanzará una mirada suplicante y esperanzada."

"¡ Llegan los aventureros! ¡Rápido, pose casual!"



"Esta pa mi" dijo el bárbaro con una sonrisa. Joder, ya era hora de que hubiese una escena de estas.

Mientras saqueaban las pieles descubrieron tras una de ellas "... Si la piel es retirada podrá descubrirse una inmensa losa de piedra grabada en medio de la cual hay una cavidad redondeada de extraña factura. Es un triangulo con tres acanaladuras que se asemejan a dos ojos y una fina boca lo que conforma un tosco rostro."

Terminaron deduciendo que tal vez fuese una cerradura en la cual encajaria el extraño medallón que encontraron entre los pechos de la suma sacerdotisa de la ciudad de las amazonas... el cual tenia otro personaje que ese dia no jugaba y que estaba en el puebl ode los Kibgak a tres dias de viaje de alli.

Vuelta al pueblo.

El bárbaro nos dió a todos una sorpresa con unas tiradas de carisma extremadamente exitosas y la entrega como dote de un catalejo a un agradecido padre el cual accedió a casar a su hija desaparecida y recientemente rescatada con el apuesto bárbaro negro del hacha enorme.

Después de reunir un grupo de Kibgak para evitar posibles ataques de los "labios gruesos" volvieron a la tumba, la cual encontraron desierta al haber huido la tribu y haciendo uso del medallón descubrieron un pasaje que daba a una sencilla sala con un sarcófago de piedra.

- Paso de que nos caiga una maldición encima. Me doy la vuelta y salgo con los Kibgak de aqui.- Dijo el Guerrero.
- Yo aprovechando que estoy solo abro el sarcófago a ver que hay dentro.- Dijo el bárbaro.

"... Dentro hay un sarcófago de piedra dentro de una habitación que huele a un aire encapsulado durante milenios y de paredes lisas y austeras, lo cual choca con la profusión de grabados en las salas anteriores. Si la losa que lo cubre es retirada se descubrirá una momia milenaria engalanada con joyas y una mascara de oro que imita un rostro lleno de serenidad y belleza engarzado con largas lineas ondulantes de pequeños diamantes (valor 4000 monedas) El pecho de la momia a su vez esta cubierto con un escudo de bronce sin adornos y en su diestra aferra una lanza del mismo material. La madera hace tiempo que se pudrió y se deshará en las manos de aquel que la coja. La momia podria ser vendida por cerca de 2000 monedas de oro a algún erudito o a un mago ya que su antigüedad le confiere gran poder y podria ser útil para la fabricación de algún elixir"

Lo de la momia por supuesto no se lo leí, así que el barbaro la quemó "no sea que se levante y me ataque" Por supuesto el resto fué rapiñado y ocultado entre sus pieles.

Investigando el resto de la tumba hallaron lo siguiente.

"... Esta cámara está adornada con una gran profusión de ideogramas y jeroglíficos. En el centro de la sala hay una estela de piedra, en la cual parece narrarse una epopeya ya olvidada. Su superficie está grabada con una miriada de pequeños dibujos y de apretada escritura. Aunque parte de lo escrito se ha perdido debido a que la superficie muestra signos de haber sido golpeada varias veces con algún objeto contundente esta profanación no ha sido suficiente para borrar toda su gloria.

Una tirada de Inteligencia o de un conocimiento acorde con dificultad seis permitirá discernir que la estela plasma la historia de una gran reina o guerrera. Sobre la cúspide aparece una figura femenina sentada en un trono rodeada por una corte exclusivamente formada por mujeres de largos rostros y siendo agasajada por unas figuras humanas de largos brazos .
En otras escenas se puede ver a las criaturas de largos brazos atacando una ciudad fortificada mientras la guerrera montada en un carro al frente de una legión de guerreros las combate con una lanza.

Se puede reconocer una escena del mismo personaje rodeado de su corte llorando sobre una pila de cuerpos vestidos de guerreros con un yelmo o mascara larga que parecen ser hombres. Mientras, una hilera de mujeres camina hacia la pila y cada una de ellas recoge una de las mascaras y se las ponen ceremoniosamente.

Y finalmente otros pasajes permiten ver a la guerrera junto a un grupo de mujeres encima de lo que parece asemejarse a una losa siendo sostenidas por los seres de largos brazos."
Resulta que habían hallado la tumba perdida de la antigua reina-diosa de la destruida ciudad de las amazonas, la cual por pura casualidad había sido habitada por un grupo de esclavos huidos hace tiempo que desconocían el valor de su improvisada morada salvo que era un buen escondite al abrigo de los depredadores del valle. Lo verdaderamente acojonante fue qué el bárbaro diese por casualidad con la chica secuestrada qué habían salido a buscar al tuntun.

- Por cierto ¿Encontraste algo en el sarcófago?
- Naaaaaada. Una punta de lanza y un escudo de bronce.

Y aqui lo dejamos. Haciendo cálculos creo que la partida duró dos horas y media, realmente ha cundido.





Por cierto, el cuerpo del cazador fue entregado a los kibgak, los cuales gustosamente lo devoraron para liberar su alma.

sábado, 13 de julio de 2013

Campaña Hiperbórea de Savage Worlds (XII) ¡Niños flambeados! (tranquilos que son no-muertos)

Nueva aventura, esta vez con un oneshot que tenia por el disco duro como batería de aventuras adaptado a la campaña actual y que veré si puedo colgar en pdf mañana que hace bastante que no subo ninguna.

Los combates fueron un tanto largos para lo que me tiene acostumbrado el sistema, pero para nada aburridos ya que estuvieron llenos de acción y situaciones extremas con los personajes intaractuando y haciendo cosas a parte de repartir estopa.

Las partes en negrita son tomadas directamente de la aventura. Así que ya sabes, si vas a jugarla no continúes lellendo.





Comenzamos con los jugadores descansando durante dos semanas esperando a que el bárbaro del hacha se recupere de las heridas de la anterior aventura.

Mientras los huesos se soldaban y las mujeres del pueblo le cosían las heridas al bárbaro sus compañeros se dedicaron a deambular por el poblado. Escucharon un par de rumos, en uno de los cuales se les recomendaba "no molestar a los cuervos, cuervos ser ojos de Ithack" y otro un tanto extraño sobre "mi abuelo comerciar una vez con extraño barco. El que los mandaba era un hombre con barba cuadrada hecha con trenzas y lo acompañaba un hombre con cabeza de bisonte"

Uno de los jugadores se interesó por la lengua de los kibgak y aprendió algo sobre su cultura. En el centro del poblado había un tótem dedicado al cuervo en cuya base crecía un pequeño montículo de musgo, el cual como ya había explicado tiene ciertas connotaciones religiosas para los kibgak, le hablaron sobre los hijos de Ithack los cuales se ven algunas veces corriendo por las nubes y sobre sus costumbres de enterramiento.

Los kibgak resultaron practicar canibalismo ritual, los ancianos podían ofrecer su carne a la tribu o al Caminante, en este último caso se internaban en la nieve para ser devorados por las bestias del valle. El consumo o destrucción de la carne era la única vía para que el espíritu encontrase descanso. Devorar la carne implica entregar tu fuerza al Caminante o a la comunidad.

Angelicos.

Sobre la especie de oso de seis patas nadie le pudo decir nada claro, unos lo trataban de avatar, otros decían que era una simple bestia, que eran un pueblo bendecido, que no sabian lo que era... etc. "Vamos, que si lo matamos igual no nos piden explicaciones" dijo un jugador.

La aventura comienza como tantas otras con una mujer desconsolada. Vaga por las embarradas calles del pueblo gritando con una voz ya ronca y con sus mejillas enrojecidas por el llanto. A su lado camina su marido la cual a duras penas intenta sujetarla. 

“¡Mi hijo! ¡la sin dientes se lo ha llevado! ¡la sin dientes!” Grita a los cuatro vientos ante la mirada apesadumbrada de sus vecinos. “Esta noche me desperté y allí estaba inclinada sobre mi hijo, acunándolo entre sus huesudos brazos. Me miró sonriendo y me volví a dormir. ¡pensé que todo era un sueño, pero esta mañana las pieles estaban removidas y cubiertas de escarcha ¡ella se lo a llevado! ¡la desdentada se ha llevado a mi niño!”

Se interesaron sobre el tema de la Sin Dientes, pero la gente se mostraba renuente sobre ello "esa mujer esta loca. Seguro que un animal entró en su tienda durante la noche y se lo llevó delante de sus narices" Nadie parecía querer hablar sobre el tema.  

Un par de tiradas de carisma después les permitió entrar en conversación con una anciana, la cual les ofreció cierta explicación:

“Ella es la Sin Dientes, la antigua amante de un jefe cuyo nombre ya se ha olvidado. El la repudió por unos muslos más jóvenes, la acusó de serle infiel ante toda la tribu y como castigo la dejó en medio de los paramos nevados arrancándole primero los dientes para que no pudiese alimentarse de carne y se viese obligada a alimentarse del jugo de raíces y plantas como un simple animal. Pero lo más terrible es que mató delante de sus ojos a su único hijo para hacerla enloquecer y su simiente no amenazase la sucesión de sus otros hijos que había tenido con su nueva concubina. Enterró al pobre niño en la nieve, negando su carne a la tribu y a los animales con lo que su espíritu no podía descansar ni ser liberado. 

Dicen que durante cuarenta noches se la oyó aullar como una un perro rabioso entre las sombras del bosque. Luego cayó y todos la dieron al fin por muerta. 

Pero su odio debió de ser tal debido a que incluso los demonios le tuvieron miedo y no se atrevieron a reclamarla y el frío y la nieve le concedieron sus favores. Una mañana encontraron al jefe muerto junto a su concubina e hijos, con su tiesa carne congelada y negra como si hubiese estado enterrado en la nieve durante muchos meses. 

La tumba del niño fue abierta y su cuerpo robado por la Sin Dientes, eso es seguro ya que nunca lo encontraron. 

Y a partir de ese día ella vuelve tras varios años, reclamando un niño para si. Tal vez esté tan loca que no distinga a su propio hijo muerto o que quiera maldecirnos por no haber hecho nada, lo cierto es que muchos han partido en su busca para acabar con ella pero nadie ha regresado. 

Se dice que habita en los paramos del sur, cerca de donde fue abandonada y que algunas noches se la puede ver caminar entre los arboles muertos. Y hay cazadores que la han visto junto a los cuerpos de aquellos que son dejados en la nieve para que sean purificados ofreciendo su carne a los animales contando sus cabellos uno a uno, nadie sabe el porqué pero su presencia asusta de tal manera que las bestias no se atreven a acercarse al fallecido y su carne no es purificada con lo que su espíritu es condenado a vagar confusos por las llanuras nevadas” 

A la mañana siguiente el padre del muchacho raptado tomó su lanza y un trineo de perros para partir en busca de la Sin Dientes con la esperanza de que el niño aún estuviese vivo. Los jugadores decidieron unirsele para dar caza a la Sin Dientes no sin antes comprarse un barrilito de licor de arce fermentado con esputos que destilaban las ancianas del pueblo para el bárbaro.

Afortunadamente no ha nevado en unos días y se pudieron seguir el rastro de unos pies descalzos que han ido marcando unos profundos surcos por la nieve. El rastro es errático, algunas veces parece dar vueltas sin sentido y otras parte recto como si tuviese un propósito. 

El rastro finaliza al pié de una vieja construcción. Un túmulo que data mucho antes de que los kibgak llegasen al valle, este pueblo no entierra sus muertos así que nunca ha sido utilizado y la superstición ha mantenido alejados a los curiosos u osados.

El túmulo es subterráneo y se acede a el atravesando un tosco marco compuesto por tres grandes bloques planos de piedra que el tiempo y el hielo ha agrietado. Una vez atravesado el marco una pequeña rampa desciende internándose en las tinieblas. Todo parece extrañamente quedo y silencioso, como si los yermos contuviesen la respiración.

Prepararon antorchas (si, estaban desconocidos) portando una el padre del niño y el guerrero, el cual dejó envainada su espada.

Una larga rampa excavada en el suelo desemboca en una sala con un suelo de tierra. A los lados pueden verse ánforas, algunas de ellas rotas y platos de barro llenos de suciedad.  Parece qué su función era la de ofrendas de comida para qué los muertos pudiesen alimentarse en su viaje a la otra vida.

A los lados hay dos entradas a lo que parecen sendas habitaciones, las cuales exploraron al fuego de sus antorchas. Dentro de la primera se acumulan de forma caótica centenares de amarillentos huesos humanos, mezclados entre si en una repulsiva amalgama informe, al examinarlos desde más cerca descubrieron que todas las osamentas habían sido desprovistas de sus dientes, cosa bastante extraña "se debe de estar haciendo una postiza gigante, seguro..."

Entre los huesos encontraron un par de cuchillos de bronce en bastante mal estado, pero como el metal se vende bien entre los kibgak los metieron en la mochila.

La seguda sala resultó ser otro osario, los cuerpos rpesentaban los mismos signos de haber sido desprovistos de dientes.

Al fondo de la sala de las anforas pudieron ver otra rampa de tierra qué desciendia a un nivel inferior.

Cuando los jugadores se dirijian allí de pronto escucharon una quejumbrosa voz extrañamente infantil " ¿Quienes sois? ¿Venís a ver a madre?" El qué lo pregunta es una figura sentada en cuclillas sumida en la sombra entre dos ánforas. "Ahora ésta conmigo, me ésta acunando alejando a las pesadillas"

La criatura se reclina hacia adelante cómo un felino al acecho adelantando un pequeño brazo terminado en una sucia garra. «tenéis armas y fuego ¿No vendréis a hacer daño a madre, no? ¿Os envía padre?» Ahora la voz parece surgir de varios sitios a la vez, cómo si surgiese de varias bocas qué hablan al mismo tiempo.

Entre las sombras de las paredes y las losas del techo empiezan a verse mas seres cómo el qué se encuentra junto a las ánforas. Poco a poco comienzan a reptar formando un círculo alrededor de los jugadores, son niños o lo qué queda de ellos. Cadáveres resecos de carne ennegrecida y amoratada, de rostros sin labios y dos finos surcos donde una vez hubo una nariz. Los oscuros orificios qué otrora fueron sus ojos parecen observarlos con depredadora avidez.

- ¿Padre? ¿A quien os referís?
- HIIIISSSSSSSHHHHHHH
- A la mierda, hora de apalizar niños.

El guerrero lanzó su antorcha al suelo y se inició un cruento combate. Los niños demostraron ser un rival duro e infatigable.

Eran fáciles de impactar, pero su carne semicongelada y su condición de muertos vivientes les confería una gran resistencia para ser niños desnudos.

Ninguno de ellos parecía sufrir el suficiente daño para acabar con ellos, pero empezaron a sospechar algo cuando después de varios turnos de combate...


Un jugador notó que los niños malditos se mantenían apartados de la antorcha que había arrojado previamente al suelo.

Sumaron dos y dos. El guerrero agarró la antorcha del suelo y junto al padre que los acompañaba las usaron como porras. Las antorchas actuaron como mazas y el fuego parecía prender en la carne reseca de los niños, aún así las antorchas tendían a apagarse debido a los impactos y no hacían mucho daño.

En ese momento...


En los pueblos si que saben destilar buen anis...


Niños chillando en llamas, el hígado del bárbaro estallando y una amputación de una cabeza después para que la shaman de la aldea la estudiase pusieron fin a la vida de los infantes.

Al final de una rampa de tierra semicongelada, sumida en las tinieblas ésta la Sin Dientes. Ésta sentada con las piernas cruzadas encima de una mesa de piedra, antiguo lecho mortuorio de un rey desaparecido hace mucho tiempo.

Su cuerpo es un pellejo traslucido casi irreal de vaporosas formas que irradia un apagado brillo azulado. Dentro de su pecho puede entreverse lo que parece un enjambre de furiosas moscas que bullen en una apretada nube.

Entre sus huesudos brazos acuna el cuerpo dormido de un niño mientras canturrea contando sus cabellos con dos dedos de uñas rotas. «un pelo por verano que vivas, niño de rojas mejillas, un pelo por venado qué tu arco cace, un pelo por mujer qué te ame... ¿Quien viene en silencio cómo un lobo en la noche? ¿Vienes de nuevo a llevarte a mi hijo? ¿cuantos cazadores tienes qué enviar a mancharse las manos? Mira, mi hijo ya es fuerte como la rama verde y ésta dispuesto a defenderse de ti» poco a poco, de debajo de la mesa surgirán los cuerpos congelados de mas niños qué comenzarán a reptar con movimientos galvánicos contra los jugadores.



- Tranquilos, dejadme hablar a mi, que seguro que hay una forma pacífica de acabar con esto. ¿Es ese tu hijo? ¿cuantos hijos tienes? ¿De que padre hablas?

Treinta segundos después de intercambiar frases...

- ¡MUERE, LOCA DE LOS COJONES! ¡LOS NIÑOS NO OS OLVIDÉIS DE LOS NIÑOS! ¡METEDLES FUEGO A TODOS!


Lo dicho, en este mundo están realmente concienciados con los minusvalidos. Esta todo lleno de rampas.

Una nueva batalla. Los jugadores fueron rodeados debido a que los niños parecian fundirse con las sombras y eran capaces de aparecer a voluntad.

El ladrón y el desconsolado padre resistieron el ataque de dos críos, pero uno de ellos desgarró con sus garras el cuello del hombre degollándolo en un explosión de sangre carmesí para consternación de los jugadores.

El bárbaro subió de un salto a la mesa de piedra y el solo se enfrentó a la Desdentada y a cuatro infantes agitando su menguante antorcha.

Al estar cerca del ser notó como el frió le embargaba, pero el verdadero valor anidaba su pecho, aunque también se podía achacar al alcohol que corría por sus venas...

La Sin Dientes dejó al muchacho dormido encima de la losa de piedra y mientras grita «¡No volverás a arrebatármelo de nuevo!» y se lanzará con los dedos engarfiados contra el grupo. Su boca se expandirá de forma imposible y un borrón giratorio de amarillentos dientes surgirá de las profundidades de su carcomido pecho con un sonido largo y chirriante.

El torrente impactó contra el pecho desnudo del bárbaro y los niños se aferraron con sus garras a su desnuda carne, pero permaneció erguido como un titán, como un barco que se enfrenta a una tormenta de proporciones bíblicas, como un faro de valor para sus compañeros.

Eso fueron los primeros cinco turnos... el campeón no paraba de sacarme críticos a la hora de negar todo el daño que se le vino encima.  Esto descubrieron luego que fue de gran importancia, ya que desvió el grueso del combate contra el y el ataque del torrente de dientes de la Sin Dientes tenia como capacidad destrozar la armadura del enemigo. Ni que decir que al centrarse contra el enemigo que no llevaba armadura el ataque fue inefectivo. 

Cuando el bárbaro impactó contra la Sin Dientes su antorcha la atravesó. Su materia era muy tenue, apenas sin sustancia, como la de un fantasma.

Poco a poco fueron acabando con los niños, los cuales si parecían terriblemente reales, ante la consternación de su "madre"

Pero al bárbaro se le acabó la suerte, un niño se aferró a su pierna y le segó los músculos ocasionandole una terrible herida que casi lo dejó incapacitado. El guerrero lo aferró desde atrás y lo lanzó a sus espaldas mientras subía a la mesa ocupando el lugar de su compañero.

"¡Dame el barril!" gritó el guerrero mientras el barbaro se lo alcanzaba a duras penas. Alzandolo sobre sus hombros lo arrojó al suelo, bañando el el fuerte licor a todos los que se encontraban a su alrededor. Seguidamente se apartó y arrojó una antorcha haciendo que los niños estallasen en columnas de llamas.

La Sin Dientes cayó finalmente fulminada dando un desgarrador grito, intentó arrastrarse por el suelo acercándose a la mesa pero finalmente con un gorgoteo el odio que la mantenía en pie parece disiparse y quedó inerte.



Seguidamente su cuerpo se disolverá en un haz de luz azulado que se internará fulgurante entre las sombras de la base de la mesa de piedra donde desaparecerá.

El muchacho reposa aún sobre la losa y su cuerpo está está entumecido por el frío, pero un buen fuego y unas pieles le devolverá finalmente el color al rostro.


Una vez lamidas las heridas descubrieron que debajo de la mesa había un agujero circular excavado en la tierra de un brazo de anchura de lado a lado. El interior del pozo permanecia en tinieblas pero la luz de las antorchas mostró que era una especie de madriguera por la que un hombre podría avanzar arrastrándose sobre su pecho con cierta dificultad.

- Vale, bajo yo - dijo el bárbaro
- WTF! - profirió el resto de los jugadores - un placer conocerte -
- Tranquilos vine con un personaje nuevo ya creado. Previsor que es uno.

Al internarse por el agujero se encontró encajonado en un estrecho túnel que se internaba poco a poco en las profundidades de la tierra. Su extensión era de unos diez metros que parecían muchos más debido a la sensación de claustrofobia y a estar enterrado vivo bajo toneladas de tierra.

La única forma de ver algo era ir arrastrando una antorcha por delante, lo cual dificultaba sobremanera el avanzar por la madriguera.

Después de arrastrarse unos metros el valiente comenzó a escuchar un coro de tenues voces que cantan:

“¡Avanza, avanza conejito de blanca panza!

El lobo espera a tener la boca llena,

¡Araña, araña la piel con saña!

El lobo goloso se relame sin pena...”

En ese momento las paredes de tierra del túnel estallaron en una cascada de tierra y un campo de manitas grisáceas surgieron aferrando al jugador, arañandolo con su pútridas uñas y tironeado de su carne.

Pero se sobrepuso a todo ello y aún estando herido se deshizo del abrazo de las manos que lo aferraban y avanzó por la madriguera.

Llegó a un nicho de cuatro brazos de ancho y cuatro de alto dentro del cual yacían las momias resecas de una mujer con un niño acurrucado contra su pecho. 

Ambos habían muerto hace tiempo y obviamente son los cadáveres de la Sin Dientes y su hijo verdadero.

El bárbaro se vio confundido, mientras a su alrededor las paredes de tierra bullían con una insana simiente pero armándose arrimó la antorcha a los cuerpos, la carne seca ardió como una tea en unos segundos y el cadáver se desmoronó en cenizas mientras un espectral chillido el cual poco a poco se transformará en un sollozo taladró los oídos de todos los que en ese momento se encontraban en la tumba.

Su vuelta por la madriguera ante sus perplejos compañeros fue un paseo, ya no había manos que lo intentasen estrangular y el túnel parecía mucho más ancho.

En el pueblo la hazaña fue festejada y se les hizo entrega de dos pieles de oso blanco con un valor total de 100 monedas de oro cada una como recompensa. La reciente viuda les ofreció un sitio a su mesa y los jugadores le donaron uno de los cuchillos que encontraron.

Y con esto finalizamos la partida de la tarde.